La adaptación de la pequeña y mediana empresa (PYME) en México: identificando riesgos y oportunidades
Como es de esperarse hay algunas variaciones por región, sector o por tamaño de empresa. En cuanto al tamaño, entre la pequeña o mediana empresa, lo más interesante es que la mediana percibe más los riesgos de su entorno que la pequeña, algunas de las hipótesis que se pueden hacer al respecto, son por ejemplo, que la pequeña empresa tiene más preocupaciones de tipo operativo o de corto plazo y tiene menos información, en cambio la mediana empresa tiene más recursos y mayores niveles de inversión que hacen que las pérdidas potenciales sean mucho mayores. El único riesgo sobre el que las pequeñas empresas se preocuparon igual que las medianas es la variación en el precio de los insumos, lo que nos dice mucho sobre las preocupaciones de las pequeñas empresas (Gráfica 2).
En lo que se refiere al sector, también hay algunas variaciones, aunque la variación abrupta en el precio de los insumos siempre está en los primeros lugares. Los riesgos principales para el sector agrícola son los desastres naturales y los cambios en los patrones de precipitación; en el sector transporte son nuevamente los desastres naturales y las fallas en tecnologías de información y comunicación; mientras que en manufactura y comercio la interrupción o falta de acceso a energía así como la variación en los precios de los insumos resultaron son los más mencionados.
Un resultado interesante, en cuanto a la percepción de riesgos, resultó ser el hecho de que la empresa tuviera alianzas con otras empresas, ya que a excepción de los riesgos por desastres naturales y el acceso a productos agrícolas, un porcentaje menor de empresas percibe riesgos cuando tienen una alianza, lo que nos habla de la importancia de la formación y consolidación de cadenas productivas (Gráfica 3).
La segunda interrogante hace referencia a si las PYMES tienen acceso adecuado a información sobre los riesgos globales y su impacto en sus operaciones, su cadena de suministro y su comunidad.
Lo que se encontró es que la mayor parte las empresas, el 65%, dicen tener acceso apropiado a información suficiente para conocer y evaluar los riesgos globales, mientras que el 62% conoce el impacto en las operaciones de su empresa. Sin embargo, hay menos información sobre el impacto que estos riesgos tienen sobre su cadena de valor o en su comunidad. Sólo el 45% y 47% de las empresas considera que tiene información suficiente para conocer este impacto en su cadena de valor o en su comunidad respectivamente.
Las variaciones regionales en este sentido son interesantes, siendo el sureste donde las empresas reportan tener mayor información, lo que probablemente nos indica, es que el hecho de que la región ya haya experimentado eventos previos con afectaciones importantes en su comunidad genera mayor nivel de alerta en el empresario. Recordemos el impacto que las inundaciones de los últimos años han tenido en Tabasco. Por el contrario, la región con menos información sobre el impacto en su cadena de valor y comunidad resulta ser occidente.
Lo que se refiere al sector de actividad, las empresas que tienen mucha más información son aquellas que se encuentran en los sectores de: agua, agricultura, infraestructura y energía, mientras que comercio y transporte son las menos informadas en todos los rubros, tanto en riesgos globales en general como en el impacto que tienen sobre sus operaciones, su cadena de valor y su comunidad (Gráfica 4).
Se investigó también sobre las fuentes de información que utilizan las PYMES, lo que se encontró es que el 93% de estas utilizan Internet como fuente de información, lo que la convierte por mucho, en la principal fuente. En segundo lugar se recurre a la investigación interna (65%) y a la consultoría (60%), que son herramientas utilizadas cuando buscan información específica para la empresa. Después, tenemos a fuentes más generales pero especializadas, como son las revistas profesionales y las cámaras y asociaciones profesionales con 58 y 53% respectivamente. En los últimos lugares se encuentra tanto la información en medios de comunicación como la información generada por el gobierno.
El hecho de que pocas empresas utilicen (o consideren que no tienen acceso) a información generada por el gobierno, es un punto sobre el que hay que poner atención en cuanto a la difusión y conocimiento por parte de los empresarios, ya que en los últimos años el esfuerzo realizado por diferentes dependencias gubernamentales como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) a través del Atlas Nacional de Riesgos (http://www.atlasnacionalderiesgos.gob.mx) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) (http://www.ine.gob.mx) y la Coordinación General de Protección Civil (http://www.proteccioncivil.gob.mx) en materia de políticas públicas, para la adaptación y construcción de resiliencia en las comunidades ha sido muy importante.
La tercera pregunta que se exploró, se refiere a las acciones que las empresas están llevando a cabo en sectores clave de adaptación. Se preguntó específicamente sobre la adquisición de seguros, tecnologías más eficientes en el uso del agua, programas de uso compartido de agua, programas de ahorro de energía, uso de fuentes alternativas de energía, reducción de residuos, e innovación en procesos, productos o servicios.
Las acciones más frecuentemente llevadas a cabo por los empresarios para enfrentar el riesgo son la adquisición de seguros y la innovación en productos y servicios, con variaciones importantes por sector, tamaño de empresa y región.
En cuanto a la adquisición de algún tipo de seguro, el 82% de las empresas en el norte declara haberlo contratado, comparado contra un 59% de las empresas en el occidente. En lo que se refiere a tecnologías más eficientes en el uso del agua, las regiones más activas son el centro y la ZMCM (47 y 44% de las empresas respectivamente), mientras que en occidente, solamente una cuarta parte de las empresas lleva a cabo acciones en este sentido.
En el uso de fuentes alternativas de energía, la ZMCM es la más activa con el 48% de las empresas, mientras que en el sureste únicamente el 22% de las empresas declaran realizar acciones en este rubro (Gráfica 5). En el tema de innovación en procesos, productos o servicios, al menos el 60% de las empresas lleva a cabo acciones, siendo las regiones del centro y ZMCM las más activas, donde alrededor del 80% realiza innovaciones en productos y servicios.
Las diferencias por sector son mucho más evidentes por la dependencia relativa que cada uno de estos tiene de estos sectores clave de adaptación. Los sectores más activos en temas de adaptación son las empresas en los sectores de agua, energía y agricultura. Mientras que las empresas en los sectores de transporte y comercio son de las más bajas, a excepción de los programas de ahorro de energía.
Por tamaño de empresa, son las medianas las que en mayor medida realizan algún tipo de acción, como adquirir seguros, reducción de residuos, innovación y ahorro de energía. Mientras que un mayor porcentaje de las pequeñas empresas resultaron más activas en el uso eficiente de agua y fuentes alternativas de energía.
Las últimas dos preguntas hacen referencia al marco institucional en el que las empresas se desarrollan y que les facilita u obstaculiza realizar inversiones en adaptación. En primer lugar se buscó saber en qué medida las empresas consideran en sus decisiones de inversión actuales, o si piensan que lo harán en el futuro, algunos de los riesgos globales. En todos los casos un mayor porcentaje de empresas considera que en el futuro será más necesario tomar en cuenta estos factores en sus decisiones de inversión. Las diferencias más importantes se dan en los temas relacionados con el cambio climático, por ejemplo, actualmente sólo el 22% de las empresas considera los cambios en los patrones de lluvia, mientras que en el futuro, el 38% de ellas lo hará (Gráfica 6).
En la cuarta pregunta de investigación se aborda el tema de la corrupción o la aplicación inconsistente de la ley como un obstáculo para el crecimiento y el desarrollo de las empresas. Se preguntó si considera que las dependencias gubernamentales tratan a su empresa de manera imparcial, comparado con otras empresas similares en el sector, los resultados son relativamente favorables en 4 de las 5 regiones, donde más del 60% de las empresas considera ser tratada de manera justa, la excepción es en el norte donde apenas el 45% considera que el trato entre empresas es imparcial (Gráfica 7). Cabe destacar que lo deseable es que el trato sea imparcial para todas las empresas, calificaciones por debajo del 70% apenas pueden considerarse como aprobatorias.
De manera más puntual, se preguntó a las PYMES si alguno de los siguientes factores del medio ambiente de negocios afecta o ha afectado sus decisiones de inversión: Se consideró específicamente la aplicación inconsistente de la ley, la corrupción en los tres órdenes de gobierno y sobre las condiciones de inseguridad que imperan en prácticamente todo el país. El resultado llama la atención indicando que la aplicación inconsistente de la ley es el principal factor que afecta las decisiones de inversión de las empresas, muy por encima de las cuestiones de seguridad. A la aplicación inconsistente de la ley le siguen los temas de corrupción, siendo el gobierno local el que se mencionó por un mayor porcentaje de las empresas, después la corrupción del gobierno federal y en último lugar, la corrupción del gobierno estatal (Gráfica 8).
Finalmente, se preguntó a los empresarios en qué medida la regulación y la burocracia obstaculizan su inversión en adaptación. Se consideraron los siguientes factores: política fiscal, facilidad para obtener licencias y permisos tanto a nivel municipal, estatal y federal, los requerimientos de la legislación laboral y los requerimientos de la legislación ambiental. Se incluyeron, además otros factores, la inestabilidad política y las actividades sindicales y finalmente se consideraron servicios públicos (agua y energía), en cuanto al costo y al acceso (Gráfica 9).
Los resultados muestran que en lo que se refiere a los servicios públicos, lo que consideran más relevante es el costo de la energía, el 44% de las empresas lo considera un obstáculo. Sin embargo, el hecho es que, dada la importancia que tiene la energía para las empresas, las inversiones en adaptación que se realicen en este sector crítico son en realidad un área de oportunidad para las empresas.
La política fiscal es el factor, que por sí sólo, las empresas mencionan como el mayor obstáculo para invertir en adaptación, lo cierto es que si bien existen incentivos para la inversión, la falta de certidumbre en las reglas fiscales se convierte en un obstáculo para las PYMES.
En cuanto a la obtención de permisos y licencias, que se preguntó en los tres órdenes de gobierno, el orden de los resultados es similar a la pregunta anterior, en primer lugar están los trámites municipales, 46% de las empresas los ven como un obstáculo, a continuación los federales (42%) y por último los estatales (41%). Le sigue en importancia la legislación laboral, el 36% de las empresas lo mencionan como un obstáculo y la legislación ambiental en menor medida, ya que sólo el 34% de las PYMES lo refieren como un impedimento.
La inestabilidad política es un factor importante, incluso más que lo laboral y lo ambiental, para el 40% de las empresas la inestabilidad política detiene sus decisiones de inversión. Finalmente, las actividades sindicales, a pesar de que en algunos sectores llega a ser un problema grave, para menos del 20% de las empresas, es un factor que represente un obstáculo para sus decisiones de inversión.
Conclusión
Las empresas en México enfrentan una gran variedad de riesgos, tanto de orden operativo como derivados de los cambios globales que afectan a nuestro planeta. Para la gran empresa sin embargo, los riesgos pueden resultar más manejables, ya que cuentan con mayores recursos para prevenir, adaptarse y sobreponerse a estos cambios, lo cual no quiere decir que lo haga o que esté preparada. En el otro extremo está la micro empresa que enfrenta los mismos riesgos, pero sin prácticamente recursos ni acceso a financiamiento, principalmente porque la gran mayoría operan en la informalidad.
La PYME sin embargo, por sus condiciones de flexibilidad y de eslabón clave en el mercado de bienes y servicios, se convierte en el referente natural para iniciar un proceso de investigación que les permita adaptarse a los cambios construyendo resiliencia.
En gran medida, las PYMES reconocen la importancia de los riesgos globales que enfrentan y reconocen además, que en el futuro serán aún más importantes en su toma de decisiones de inversión.
Uno de los principales problemas que enfrentan es la falta de información pertinente, en este sentido debe aprovecharse que el uso de internet sea una práctica tan extendida para poner a disposición de la PYME información oportuna de sus riesgos y oportunidades de adaptación, el poner a disposición de las empresas herramientas como la generada por el Instituto para la Adaptación Global y el Tecnológico de Monterrey (www.smeadaptation.org), es un paso importante para ayudar a la pequeña y mediana empresa.
Las instituciones del sector público en México están generando valiosa información sobre los riesgos que enfrentan las empresas en las diferentes regiones del país, lo que se requiere es una mayor difusión de su utilidad entre los empresarios de todos los tamaños.
Lo que resulta muy alentador es que a pesar de los recursos limitados y de la falta de información, el interés de las empresas por adaptarse a los riegos que enfrentan y enfrentarán en el futuro, se refleja en el número de acciones que ya se encuentran llevando a cabo en mayor o menor medida, tales como la adquisición de seguros, ahorro de energía, uso eficiente de agua, innovaciones en procesos, productos y servicios, etc.
Finalmente, el marco institucional resulta clave para dar certidumbre a la empresa en sus decisiones de inversión, lo que se ha encontrado es que factores como la aplicación inconsistente de la ley afecta más la decisión de invertir que la propia inseguridad. Así mismo, la política fiscal, los trámites para obtener licencias y premisos locales y el costo de la energía, son también un obstáculo para la inversión en innovación.
¡Queda mucho por hacer, pero la buena noticia es que una buena parte del sector productivo en México ya se está preparando para el futuro!
Elvira Naranjo es doctora en política pública por la EGAP. Se desempeña desde hace 12 años como consultor-investigador en diversos centros e institutos del Tecnológico de Monterrey y actualmente trabaja en el Instituto para el Desarrollo Regional. Como consultor ha trabajado los temas de competitividad y desarrollo regional a nivel estatal, municipal y regional. Cuenta con diversas investigaciones y publicaciones en artículos de revista y capítulos de libros y es co-autor de las últimas cuatro ediciones de la serie “La Competitividad de los Estados Mexicanos” (2003, 2007, 2010 y 2012). Puede ser contactada en enaranjo@itesm.mx.
Norma A. Hernández es doctora en finanzas y economía por la A.B. Freeman School of Business de la Universidad de Tulane, U.S.A. Es directora del departamento de finanzas de la Egade Business School y de la Cátedra de Investigación en Pequeñas y Medianas Empresas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación, nivel I. Entre sus publicaciones se encuentran los libros de: “Análisis Estratégico para el Desarrollo de la MiPyME en México” y “Capital Privado y Emprendedor en México”. Ha colaborado en consultorías en el sector empresarial y gobierno en temas de acceso al crédito, valuación y gobierno corporativo en PyMEs. Puede ser contactada en normahernandez@itesm.mx.