- ¿Qué pasaría en caso de que una interrupción nos obligara a activar nuestros planes de continuidad del negocio?
- ¿Seríamos capaces de responder de manera efectiva en el momento de una crisis?
- ¿Podríamos recuperar los procesos críticos en los plazos convenidos?
- ¿Somos conscientes de nuestros roles y responsabilidades?
- ¿Nuestro proceso de respuesta a un evento, nos permitiría mantener y mejorar la reputación de la empresa?
Cultura de BCM—¿Seguridad en el presente o calamidad futura?
Luis Enrique Luviano
A pesar de encontrar resistencia al interior de las organizaciones y creencias que limitan el desarrollo de un programa de Business Continuity Management (BCM), podemos buscar alternativas para generar la sensación de seguridad al tener la percepción de estar preparados para responder a un evento de crisis, con base en el fortalecimiento de una buena práctica y utilizando los alicientes correctos para favorecer la integración de la resiliencia en la organización.
El reto de promover BCM
“Espera lo mejor y prepárate para lo peor”, es un refrán que siempre llamó mi atención porque a pesar de que no suena muy positivo e incluso tiene implícito cierto matiz de fatalismo, termina siendo una manera generalmente aceptada de orientar a alguien a que tome las debidas previsiones y esté listo para “lo que venga”.
No obstante, desde mi rol de profesional de la continuidad, me parece que dicha “filosofía” no es la manera óptima de impulsar la práctica de BCM en una organización, porque plantea como premisa que una posible calamidad futura es el sustento de la acción que se tome en el presente, el problema con esta perspectiva es que si la gente llega a pensar que “eso nunca les va a pasar a ellos”, automáticamente se descarta como sustento y se pierde la fuerza para actuar.
Lo ideal es que, independientemente de lo que el futuro nos depare, el incentivo para estar preparado sea el sabernos preparados para enfrentar cualquier incidente de la mejor manera, con lo cual se genera en la actualidad una sensación de seguridad. De ahí, que uno de los mayores retos que tenemos como principales promotores de BCM, es crear una concientización acerca de los beneficios de comprometerse a estar preparado ante un imprevisto, así como mantener el interés de los involucrados, sea cual sea su nivel de participación o el rol que deban desempeñar ante un desastre.
El dilema
Si las organizaciones no consideran como necesario un programa robusto de continuidad, no debemos anclarnos en la preocupación si en realidad lo requieren o no. Por el contrario, puede ser motivo para ocuparse y nuestro trabajo debe consistir en identificar oportunidades para robustecer el programa de BCM. En mi experiencia, muchas veces se echan a andar iniciativas que comienzan siendo proyectos menores relacionados con posibles contingencias, que si son bien encaminados, terminan siendo los “cómplices” perfectos para impulsar cada vez más la práctica de BCM en la organización.
Tomar ventaja de estos pequeños impulsos es muy positivo y sea cual sea el alcance de estos proyectos que rondan alrededor del BCM, si los ligamos de alguna manera al ámbito de nuestra responsabilidad, debemos mantener como objetivo el utilizar lo que ya existe en la organización, así como reforzar lo que se haya hecho bien anteriormente, de tal manera que paso a paso se vaya incrementando el nivel de madurez del programa y se integre paulatinamente la prevención como cultura en la organización.
Construyendo una visión coherente
A menudo la percepción de los colaboradores es que los planes de continuidad del negocio se actualizan sólo una vez al año, también he llegado a escuchar comentarios que afirman que quienes son los responsables de la gestión y el mantenimiento del programa de continuidad únicamente tienen trabajo cuando sucede una contingencia. El riesgo que encuentro en estas creencias es que se etiqueta al BCM como un proyecto, que por lo mismo tiene un principio y un fin, en lugar de percibirse como algo que es necesario incorporar en todos los niveles de la organización.
Para construir una visión coherente de BCM, las preguntas que se deben enfrentar con total transparencia desde el interior de la organización son las siguientes: